Y en ese momento,
nuestro héroe cae, el peso de las palabras de su enemigo es mayor que
cualquier carga que sintiera antes. Lo atormentaba el darse cuenta que él, su
rival, podía ver a través de él mejor que sus seres más cercanos. Ahora, esta
es la parte en la que se vuelve confuso, cada persona que cuenta esta historia
tiene su propia versión, y ahí el dilema; ¿Cómo sabrían si les digo la verdad o
les cuento lo que yo quiero contarles? ¿Cuánto confían en mi palabra? Y eso también
lo vuelve raro para mi, en este momento, si ustedes me dan su confianza seré Dios,
y mis palabras cambiaran la historia. Vidas podrían acabarse o gente que nunca
existió podría aparecer del aire, imperios enteros podrían derrumbarse e
incluso podría haber nuevas estrellas en el cielo. Entonces, dime ¿Te gusta
creer en los finales felices?
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