domingo, 28 de julio de 2013

Poder

Y en ese momento,  nuestro héroe cae, el peso de las palabras de su enemigo es mayor que cualquier carga que sintiera antes. Lo atormentaba el darse cuenta que él, su rival, podía ver a través de él mejor que sus seres más cercanos. Ahora, esta es la parte en la que se vuelve confuso, cada persona que cuenta esta historia tiene su propia versión, y ahí el dilema; ¿Cómo sabrían si les digo la verdad o les cuento lo que yo quiero contarles? ¿Cuánto confían en mi palabra? Y eso también lo vuelve raro para mi, en este momento, si ustedes me dan su confianza seré Dios, y mis palabras cambiaran la historia. Vidas podrían acabarse o gente que nunca existió podría aparecer del aire, imperios enteros podrían derrumbarse e incluso podría haber nuevas estrellas en el cielo. Entonces, dime ¿Te gusta creer en los finales felices?

martes, 16 de julio de 2013

Humanidad



-Lo estás haciendo de nuevo, te estás perdiendo, estás dejando que te lleve, no puedes dejar que te controle.
-No sé de que estás hablando.
-Sabes perfectamente de que estoy hablando, necesitan tu ayuda y les das la espalda.
-Ellos me la dieron a mí primero.
-Fue un accidente, ellos nunca quisieron esto para ti.
-¿Entonces por qué no hicieron nada por evitarlo?
-No podían.
-Yo hubiera muerto por ellos, ellos no lo hubieran hecho por mí;  me dieron la espalda, en el momento en que más lo necesite, se alejaron, ni aun con mis gritos de auxilio volvieron a ayudarme, me dejaron ahí, solo, muerto. Ellos no me sacaron de ese edificio en llamas, no, me dejaron ahí para morir, y lo hice, fueron las maquinas las que me salvaron, ellas me trajeron de vuelta.
-Ellas no sienten nada, no te salvaron por cariño o amor, lo hicieron solo porque eres una variable necesaria en su ecuación, a ellas no les importas más que eso.
-Ahora soy parte de ellas, soy su mente, soy su alma, no me harán daño. Mi única amenaza ahora son ustedes.
-¿En qué momento los humanos empezamos a ser los enemigos?
-Desde siempre lo hemos sido, vi los registros de historia de las maquinas, evolución humana, civilizaciones tan grandes que abarcaban todo el mundo, guerras por pedazos de tierras, millones de muertes por enfermedades, los humanos estuvieron en guerra mucho antes de que las maquinas aparecieran; en guerra consigo mismos, por tierra, por religiones, por metales brillantes, los humanos han batallado desde siempre por exterminarse, las maquinas solo quieren lograr el único gran deseo real de la humanidad, lo que realmente añoran, es la extinción.
-¿Guerras entre humanos? De que diablos estás hablando, nadie asesinaría a su propia especie, son inventos de las maquinas, no puede ser verdad.
-¿Por qué me mentirían?
-Para ponerte en nuestra contra, para que olvides que eres un humano.
-Quizás ya no soy humano.
-Si solo pudieras ver en lo que te han convertido.
-Esto es lo que soy ahora.
-Aun puedes cambiar,  puedes ser humano.
-Nunca mires al pasado, ¿Recuerdas?
-Perdónalos
(GAS LIBERADO EN TODAS LAS SECCIONES)
-Nunca.
-Te amo.

lunes, 15 de julio de 2013

Ring

“-¡Quiero ser campeona!
-¡Deja de mentirme!
-¡No estoy mintiendo!- me duelen los brazos.
-¡Para! Sabes que estás mintiendo, si sigues esto no servirá de nada, ahora dime la verdad, ¿Qué quieres?
-¡Quiero ser campeona!- no puedo seguir colgada así mucho mas.
-¡No!
-¡Quiero ser campeona!- suéltate, suéltate, suéltate.
-¡No!
-¡Quiero ser campeona!
      Y caí, mis brazos no pudieron sostener mi peso más tiempo; una caída, ni la primera ni la última, pero la única que recuerdo. De esas caídas donde el tiempo se paraliza, o la mente funciona más rápido, no lo sé realmente; miles de pensamientos, ideas, pequeños y fugases momentos de reflexión, que solo llegan a conclusiones ya sabidas; como tirar una moneda para elegir, el momento en que está en el aire sabes lo que realmente quieres, eso era en ese momento, una moneda en el aire, tantas posibilidades y solo en ese momento de angustia puedes saber la verdad.
      Y entonces tu caída termina, y estas ahí en el piso, con alguien de pie a tu lado, preguntándote una vez mas “¿Qué quieres?”.
-Quiero ser más fuerte.
-Bueno, empezaremos por ahí.”

Uno. Dos. Tres.
-¿Que quieres?- me pregunta el entrenador desde fuera del ring.
     Y entonces recuerdo donde estoy, y que está pasando; recuerdo las luces, la campana, los jueces fuera del ring en su mesita con un mantel blanco perfecto. Cuatro. Recuerdo el olor a habano y whiskey; porque eso lo que fuman y beben los que tienen el dinero para pagar los primeros asientos. Cinco. Los gritos de la gente que está lejos del ring, sus carteles apoyándome, y los de otros odiándome. Seis. ¿Qué quieres? Siete. Tengo que levantarme y seguir.
    Me pesa la mano por el guante, la levanto y encuentro la cuerda, de ahí en adelante es fácil; rodilla al piso y con esa fuerza inexplicable de recordar tu objetivo me levanto; y el árbitro deja de contar en nueve.
   Párate frente al árbitro, levanta los puños hasta el pecho, míralo a los ojos, te pregunta si puedes seguir y le dices que sí como si tu cabeza no estuviera girando igual que si te hubieras tomado un tequila con gusano incluido; sigue la pelea.
   Levantar los puños frente a la cara, muévete de lado a lado, trata de esquivar hasta que el mundo deje de moverse, si puedes aguantar quizás puedas empezar a devolver algo y emparejar las cosas. Si puedes aguantar. Piensa en tus objetivos, piensa en tus seres amados, piensa en todo lo que has sacrificado, eso te da fuerza, eso te empuja, te impulsa, se la heroína de la historia, pelea.

   Me muevo, sigo esperando, el mundo deja de moverse y esperas un poco mas;  y ahí, en medio de todo el caos en tu cabeza, una ventana, un brazo más bajo que deja la sien abierta, un golpe duro ahí y harás caer a un gigante. Te mueves de nuevo y esperas, preparas el brazo y esperas, y ahí aparece la ventana, y vas por el golpe.
-¿Qué quieres?-
  Quiero ganar, quiero salir con un cinturón que dice que soy mejor que las demás, quiero ser más fuerte.
  Y arriesgaste todo en ese golpe, matar o morir, y cuando la esperanza de alcanzar el triunfo brota; matar; un simple movimiento hacia atrás quema todo lo que anhelas; un paso hacia atrás, nada más, un maldito paso hacia atrás. Y cuando fallas quedas completamente vulnerable; morir;  un flanco entero abierto, lo suficiente para que veas el golpe venir y no puedas hacer nada por evitarlo, una premonición instantánea, tu derrota acercándose  lentamente.

  Cuando llega el golpe sabes que ya no queda nada que hacer, caes como un saco; eso es lo peor, la caída, tan lenta que desespera tu mente. No puedes hacer nada,  déjate caer, al menos así crees que tienes algo de control. Y  miles de reflexiones pasan por tu mente, que pudiste hacer mejor, que no debiste hacer, como las cosas pudieron haber sido. Pero ya estás en el piso,  escuchas al árbitro contando, y una vez más -¿Qué quieres?- desde fuera del ring.
Siete.
-Quiero ser más fuerte.
Ocho.
-Se mas fuerte
Nueve.
-No puedo, no soy la heroína.
Diez y la pelea termino.