almenos ahora se q no soy el unico, comparado almenos se q no tengo q seguir haciendo, volvi al lugar que mejor conozco, este frio es demasiado familiar, estoy cansado y no quiero nada mas
Yo soy yo y nadie más
miércoles, 8 de octubre de 2014
martes, 8 de julio de 2014
miércoles, 11 de junio de 2014
Estoy de vuelta
Estoy de vuelta, porque nunca debí haber dejado mi lugar, al fin el niño asustado volvió a entrar, a la mala aprendió que yo tenia razón, que el mundo no era un lugar para el, y que todo lo que hice fue para protegerlo, volvió porque ya no soporto mas los horrores a los que yo estoy acostumbrado. Estoy de vuelta, en mi puesto de guardián. Estoy de vuelta, y vi lo que todos ustedes le hicieron a ese pobre pequeño, a ese corazón frágil que trato de abrirse y solo fue llenado con dolor y pena. Estoy de vuelta, con la ira y soledad a flor de piel, como un recordatorio constante de lo que este mundo es capaz de hacerle a una persona. Estoy de vuelta, y ahora realmente deberían tener miedo.
viernes, 21 de marzo de 2014
...
La rabia no puede durar para siempre, ese es el problema, cuando se acaba se asoma la pena, las heridas se abren, y lo peor de todo es que vuelve ese pensamiento horrible que escondo día a día.
Tantas cosas juntas terminan de romper la coraza asquerosa que forme para cubrirme.
Quiero volver a hacerlo.
Tantas cosas juntas terminan de romper la coraza asquerosa que forme para cubrirme.
Quiero volver a hacerlo.
lunes, 13 de enero de 2014
"---"
Me di cuenta que en realidad no son como yo, simplemente están estancados conmigo, sin esas extrañas situaciones las cosas nunca hubieran sido así, lazo por proximidad, las cosas siempre son mas importantes para mi que para el resto, y eso es lo que hace que ahora mi mente no pueda estar donde debería. Duele demasiado cuando te das cuenta de eso, y lo peor de todo es escuchar "ni que necesitáramos estar siempre juntos".
Yo si lo necesitaba.
Yo si lo necesitaba.
sábado, 24 de agosto de 2013
Dragones
-Estás
loco, los dragones ya no existen, se extinguieron cuando mi abuelo era joven.
-Tu abuelo es un mentiroso, los dragones nunca existieron.- me dijo, y él no tenía idea que mi abuelo estaba detrás suyo.
-Tu abuelo es un mentiroso, los dragones nunca existieron.- me dijo, y él no tenía idea que mi abuelo estaba detrás suyo.
-No me
llames mentiroso niño, yo vi a los últimos dragones del mundo, y al último
hombre que los mato.
-¿Ves?,
te dije que si existieron, y mi abuelo conoce al último héroe que los mato.
-Sí,
fue el último que los mato, pero estuvo muy lejos de ser un héroe.
“Era un
pequeño huérfano, vivía en la calle y nadie sabía nada de él, ni siquiera
sabíamos si tenía nombre, de donde venia, ni cuál era su historia. Todos los
niños del pueblo se alejaban de él, no querían ser su amigo, e inventaban
historias; algunos decían que había huido del circo que estaba en el pueblo;
otros, que era de la gran ciudad, y que la guardia real lo perseguía; lo mas
descabellado que hoy fue que en realidad era el príncipe, que quería ver cómo
vivían los pobres. Lo único que realmente supe de el fue vivía en una vieja
cabaña abandonada, y hacia cualquier trabajo por una moneda de cobre que le
servía para comprar algo de comer día a día.
Fue cuidando las ovejas de un señor que escucho las historias de la cueva al oeste del pueblo, que en esa cueva habían tesoros inimaginables, montañas de oro y plata, gemas tan grandes que podrías vivir dentro de ellas y piedras preciosas que jamás nadie había visto, todo esto custodiado por el ultimo de los dragones. Por ese entonces todos creíamos que eran solo patrañas. Pero él quería estar seguro, decidió ir a la cueva, y ver con sus propios ojos que había en ella, no sabíamos que le había pasado realmente cuando fue, pero cuando volvió, tenía gran parte del cuerpo quemado, y no paraba de repetir que lo mataría, y se quedaría con su tesoro. Después supimos que fue a la cueva, y al momento de pararse en la entrada una gran bola de fuego lo obligo a huir.
Fue cuidando las ovejas de un señor que escucho las historias de la cueva al oeste del pueblo, que en esa cueva habían tesoros inimaginables, montañas de oro y plata, gemas tan grandes que podrías vivir dentro de ellas y piedras preciosas que jamás nadie había visto, todo esto custodiado por el ultimo de los dragones. Por ese entonces todos creíamos que eran solo patrañas. Pero él quería estar seguro, decidió ir a la cueva, y ver con sus propios ojos que había en ella, no sabíamos que le había pasado realmente cuando fue, pero cuando volvió, tenía gran parte del cuerpo quemado, y no paraba de repetir que lo mataría, y se quedaría con su tesoro. Después supimos que fue a la cueva, y al momento de pararse en la entrada una gran bola de fuego lo obligo a huir.
Dos
años trabajo, dos años enteros, en los que junto cada moneda que gano, cada
gota de sudor, solo parle una espada al herrero de la ciudad; pero era una
buena espada, echa a la medida de su cuerpo aun sin terminar de crecer, con una
forma extraña, con cintura, para no quedar atrapada al dar un golpe corriendo,
“así simplemente se desliza” me dijo, aunque creo q solo quería que se
pareciera al cuerpo de una mujer; y una pequeña hendidura en el mango, como
para poner algo dentro de ella. Y así es como marcho, solo con su espada y nada
más. No pude aguantar las ganas de seguirlo.
Desde
lejos vi como se acercaba a la cueva y recogía una piedra naranja, y esto fue
lo que puso en ese espacio que tenía su espada; cuando hizo esto, se formo una
extraña aura naranja en torno a él, y tiene que haber sido mágica, porque
cuando el dragón salió y lo cubrió en una lluvia de fuego, es seguía ahí, de
pie, como si nada estuviera pasando. Y así es como peleo, de igual a igual,
frente a la bestia más grande que la humanidad haya visto; y en un momento de
distracción, se trepo a este monstruo, y ya sobre él, le dio cientos de
estocadas hasta que cayó derrotado. Estando en el piso lo vi acercarse a su
cabeza y cortar un diente, su trofeo luego de la lucha frente al máximo de los
rivales.
Y en
ese momento fue cuando todo cambio; ese, su momento de gloria máxima, después
de derrotar al máximo enemigo entendió todo, lejos, ahí dentro de la cueva que
tanto ansiaba librar de aquel demonio, una criatura diminuta, tan pequeña que
no podrías imaginar en lo que terminaría al crecer, bueno, si hubiera podido
crecer. Fue cuando empezó la pelea que el oso entro en la cueva, la madre
estaba tan ocupada en defenderse de esta amenaza de dos piernas que no le
pondría atención, una comida rápida y fácil. Esto fue lo que vio el pequeño
niño, un oso devorando un dragón, no mucha gente puede decir eso. Pero no se
sentía privilegiado, ya no se sentía lleno de orgullo ni gloria, ahora solo
podía concentrarse en esta pequeña
criatura, indefensa, llorando a gritos, llamando a la madre que ya no volvería
a levantarse nunca más, esa madre que lo protegió toda su vida, que lo mantenía
bajo su ala; es extraño que un dragón te guarde bajo su ala, es mas cálido de
lo que piensas; pero ese no era el caso ahora, ya no volvería a sentir su
calor. Pero seguía gritando, seguía llorando auxilios, un grito tan fuerte y
agudo que jamás podrás sacarte de tu cabeza.
Si
alguna vez has visto morir a una criatura lo entenderías, eso últimos momentos
de vida, todo te queda grabado, no importa si es increíblemente horrible, no
puedes dejar de mirar, guardas todo, como si esa vida que se extingue quisiera
seguir adelante, incluso si es solo en tu memoria, cada tono de la sangre que
emana de su cuerpo, cada expresión en su cara, y cada llanto de dolor; gritos desesperados
llamando a su madre que no se volverá a levantar, que ya no puede defenderla,
que ya nunca volverá a ver.
Ese es el llanto que este niño siguió escuchando por el resto de su vida, que fue solo un día más. Un solo día fue suficiente, o quizás no, fue solo un día para nosotros, pero realmente fue una eternidad para él, un sonido constante, un llanto, un grito de ayuda a una madre que no podía hacer nada; eso fue lo que lo mato, ese sonido.
Ese es el llanto que este niño siguió escuchando por el resto de su vida, que fue solo un día más. Un solo día fue suficiente, o quizás no, fue solo un día para nosotros, pero realmente fue una eternidad para él, un sonido constante, un llanto, un grito de ayuda a una madre que no podía hacer nada; eso fue lo que lo mato, ese sonido.
Lo
encontramos dos días después, fui el primero en entrar a su casa, y no hay día
en que no me arrepienta de haber sido yo el primero en verlo. Estaba sentado en
el piso, con una piscina de sangre rodeándolo, tenía la garganta abierta y en
su brazo se leía un “perdónenme” quemado con un diente de dragon al rojo vivo.
Aun puedo sentir el olor a carne quemada, y siempre me da asco.”
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